Era Ora Steakhouse
En la carta como “Tartare La Nostra”
Templo de maduración, altar vacío
Veintiocho euros por carne, aceite y Tabasco. En un santuario de la carne madurada, el tartar es el único plato en el que nadie pensó.
La crítica
Era Ora te rodea de pruebas de seriedad: cámaras de maduración iluminadas como relicarios, angus español y wagyu de pura raza, premios del establishment italiano de la carne, una terraza sobre la bahía de Balluta. Lo que hace que 'Tartare La Nostra' resulte sinceramente desconcertante. Veintiocho euros compran carne vestida de aceite de oliva, sal, pimienta, mostaza francesa y Tabasco — y el Tabasco es lo más ruidoso del plato, un calor avinagrado y delgado que se posa sobre la carne en lugar de sazonarla. No hay yema, no hay estructura ácida más allá de ese frasco, nada crujiente, nada encurtido, nada frío y afilado que corte la grasa. El picado era grueso y flojo, así que la textura se lee como puré antes que como carne. El minimalismo es una apuesta a que tu carne es tan extraordinaria que no necesita ayuda; esta carne era corriente, y la apuesta estaba perdida antes de que el plato saliera del pase. Los cortes a la brasa aquí sí son de verdad — pide la fiorentina y finge que la sección de entrantes no existe.
Juzgado con cinco criterios
- 01El Corte
- 02El Aliño
- 03La Yema
- 04Las Guarniciones
- 05La Sala